Temperatura, sello TIF, documentación de origen, integridad del empaque y evaluación organoléptica antes de aceptar el ingreso.
Rastro TIF, buenas prácticas de manufactura, trazabilidad por lote y cadena de frío verificada en cada punto de la operación.
Si alguno falla, el lote no sale. Es la regla que hace posible que un negocio nos ponga en su carta sin pensarlo dos veces.
Los números de certificado y las constancias vigentes se publican en esta sección una vez que el cliente los proporcione.
Cada empaque lleva un lote. Ese lote nos permite reconstruir de qué canal salió, en qué fecha se procesó, quién lo trabajó, con qué temperatura se almacenó y en qué ruta se entregó.
Para un negocio de alimentos eso significa que, ante cualquier duda, la respuesta existe y está documentada — no depende de la memoria de nadie.
Temperatura, sello TIF, documentación de origen, integridad del empaque y evaluación organoléptica antes de aceptar el ingreso.
Limpieza de superficies, herramienta y equipo, con verificación documentada al arranque, en el cambio de producto y al cierre.
Registro continuo en refrigeración y congelación, con alarma y protocolo de respuesta ante cualquier desviación.
Verificación de gramaje, espesor y presentación contra la ficha técnica del cliente antes de liberar el lote.
Temperatura de la unidad antes de cargar, verificación de estiba y registro de la hora de salida y de entrega.
Formación en manejo higiénico de alimentos, uso de equipo de protección y procedimientos de proceso para todo el personal de planta.
Entregamos fichas técnicas, constancias y especificaciones por producto a clientes con proceso de homologación de proveedores.